Estudios de Caso

Aplicar recursos para generar el mayor impacto.

Las fuerzas de la naturaleza, ya sean provocadas por el hombre o por causas naturales, resaltan la urgencia y la necesidad de actuar.

Algunas fuerzas son rápidas e impredecibles: desastres naturales, guerras, tecnologías emergentes o cambios en el mercado. Otras se mueven con mayor lentitud, pero de forma implacable, como la demografía, la globalización y la escasez de energía, agua y alimentos.

La forma en que respondemos a estas fuerzas determina el impacto a largo plazo que tienen en una población, un gobierno, una industria o una comunidad. Esto a menudo se enmarca como un desafío para el desarrollo, y lo es. También es un desafío económico. Y, cada vez más, se convierte en un desafío para la seguridad nacional.

Caso práctico: Ayuda en caso de desastre en África

Preparación. Implica la planificación, la capacitación y la mitigación de riesgos antes de que ocurra un incidente, e incluye el desarrollo, la prueba y la actualización de planes de acción para garantizar que los gobiernos, las poblaciones y los empleados del sector privado sepan cómo responder a posibles amenazas.

Respuesta. Las medidas que se toman inmediatamente antes, durante y después de un desastre para salvar vidas, proteger los activos y reducir las pérdidas son cruciales para el impacto a largo plazo en una comunidad.

Recuperación. Nos centramos en restablecer los servicios esenciales, reparar los daños físicos y reanudar las operaciones normales. Esto hace hincapié en la reconstrucción, el mantenimiento de la continuidad del negocio y el restablecimiento de la confianza de la comunidad a partir de un plan bien ejecutado.

Solución SAI. Contamos con un plan de respuesta ante crisis médicas para movilizar recursos rápidamente a nivel mundial en cualquier momento. En este caso, pudimos enviar unidades médicas móviles a la zona afectada y coordinar los viajes regionales de técnicos médicos de emergencia para dotarlas de personal. Nuestro apoyo en comunicaciones y logística durante y después de la crisis permitió al gobierno local centrarse en la reanudación de las operaciones normales. Nuestras alianzas globales salvaron vidas, redujeron las dificultades y generaron confianza con las personas afectadas por el desastre natural.